Y llegamos a la tercera de nuestras mesas (Internet como medio de difusión y distribución; Propiedad Intelectual y Creative Commons). Resumen al canto:
Piratería, Derechos de autor, Nacho Vigalondo, Creativo Commons y la Ley Sinde. No lo llamemos sorpresa, la tercera de nuestras mesas estaba llamada a ser la más incendiaria. Ya nos lo advirtió nuestro moderador Fernando Carrión, este iba a ser el debate “más cañero”. Y así fue. Tanto que trascendió las paredes del Kursaal y acabó convertido en Trending Topic mundial y alimentando la polémica en las cabeceras digitales. La razón, David Bravo.
El conocido abogado optó por hablar de la Ley Sinde y de la Ley Hadopi (adoptada en Francia contra el tráfico ilegal de archivos). En su opinión dos procedimientos que han demostrado su inoperancia. Pero por si quedaba alguna duda, aparte de poner en entre dicho la presunta legalidad de nuestra mediática ley, decidió invitar a los internautas a que en paralelo al debate le ayudaran a exponer la vulnerabilidad de la Ley Sinde. Echadle un vistazo a esta entrada si queréis saber qué fue exactamente lo que hizo. Como poco, echar leña al fuego de un árbol que no cesa de caer.
Para Gonzalo Martín, sin embargo, Director de Territorio Creativo, es hora de serenarse. Está convencido de que el debate está mediatizado y viciado y en parte esto se debe a la Ley Sinde, que lo acapara todo sin dejar ver otras cuestiones de fondo. En su opinión que hay que replantear radicalmente toda la política de derechos de autor.
Por su lado el cineasta Nacho Vigalondo se centró más en su conocida relación con las redes sociales. Como por ejemplo, en la campaña de promoción de Los Cronocrímenes que obligatoriamente tuvo que tomar el social media como campo de batalla pues no había presupuesto para publicidad convencional. Vigalondo afirma sentirse muy orgulloso del Cronojuego que lanzó para la ocasión. A su manera incluso más que de la película. Al menos en un sentido, tenía la experiencia de estar creando una experiencia totalmente nueva para el espectador.
La ronda de preguntas fue igual de agitada que la charla. Quizás el tema más interesante fue el que planteo uno de los asistentes sobre la viabilidad de los Creative Commons. La cuestión quedó en el aire, ¿cómo pueden funcionar las películas con licencia Creative Commons en el marco de un Festival de Cine que en parte busca vender y comprar películas, obtener beneficio?


